Fingiendo demencia: por qué las empresas siguen eligiendo el parche sobre la solución

rominaborrani.com

Hay una escena que se repite en casi todas las empresas en crecimiento de LATAM.

El gerente pide el reporte de satisfacción de clientes. El equipo lo entrega puntualmente, con gráficos prolijos y un NPS que muestra mejora sostenida.

Lo que el gerente no ve es lo que pasó antes: alguien llamó por teléfono a 200 clientes, anotó las respuestas en un papel, las cargó en un Excel, y después armó el gráfico a mano.

El resultado es real. El proceso es una ficción.

Y mientras nadie lo cuestione, la empresa va a seguir creciendo sobre una base que no escala, no es confiable y depende de personas que un día se van a cansar, enfermarse o simplemente irse.


El problema real

Cuando una empresa llega con un problema de datos, lo primero que hago es hacerle tres preguntas:

¿Qué sistemas core tienen y están conectados entre sí? ¿Tienen CRM? ¿Lo usan realmente? Describime el proceso completo, de punta a punta.

En el 90% de los casos, la respuesta revela lo mismo: sistemas desconectados, procesos que responden al organigrama en lugar de al cliente, y tecnología que existe pero no se usa porque nadie se sentó a integrarlo de verdad.

El resultado es siempre el mismo catálogo de absurdos:

  • Campañas de ventas con bases descargadas en Excel y discadas a mano
  • Medición de satisfacción capturada por teléfono y cargada célula por célula
  • Cuatro áreas participando de un proceso de venta que debería ser completamente digital
  • Una web que no procesa pagos porque “el sistema no está listo” hace tres años

Cada uno de estos casos tiene una explicación. Ninguno tiene una justificación.


El error que lo perpetúa

Cuando las empresas intentan resolver esto solas, casi siempre cometen el mismo error:

Satisfacen el pedido del jefe sin cambiar el proceso.

El jefe pide el reporte. El equipo entrega el reporte. Nadie pregunta cómo se construyó ese reporte.

El resultado llega. El proceso sigue siendo manual, dependiente de personas y completamente fuera de control.

Nadie quiere esperar los tres meses que toma rediseñar el proceso desde cero. Nadie quiere tener esa conversación incómoda. Entonces se sigue emparchando, se sigue fingiendo demencia, y el problema crece silenciosamente debajo de los indicadores prolijos.

Hasta que alguien se va, el sistema falla, o la empresa intenta escalar y descubre que no puede.


Lo que hay que hacer en cambio

Un proceso sistematizado no es un proceso digitalizado. Es un proceso rediseñado desde cero con tres preguntas como guía:

¿Este paso agrega valor o existe porque siempre fue así? ¿Este dato puede capturarse automáticamente o alguien lo está cargando a mano? ¿Este proceso escala si mañana tenemos el doble de clientes o se rompe?

La sistematización real no empieza por la tecnología. Empieza por sentarse a mapear el proceso completo, identificar los huecos, los retrabajos y las desconexiones, y después elegir la tecnología que lo resuelve.

En ese orden. No al revés.


La pregunta que deberías hacerte hoy

¿Cuántos de tus procesos críticos dependen de que una persona específica haga algo en el momento correcto?

Si la respuesta es más de dos, tu empresa no tiene un problema de datos.

Tiene un problema de procesos que nadie quiere resolver.

Y ese problema tiene solución. Pero requiere honestidad antes que tecnología.


Si reconociste tu empresa en alguno de estos ejemplos, probablemente ya sabés que el problema existe. Lo que quizás no tenés claro es por dónde empezar.

Eso es exactamente lo que trabajo.

Escribime y lo vemos juntos →

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