No estudio las organizaciones desde afuera. Las transformo desde adentro
El origen
Todo empezó en American Express Argentina.
Entré por Finanzas, que era lo que sabía. Pero algo en mí siempre quiso ir más allá de los números. Quería entender por qué las cosas funcionaban, o por qué no.
Cinco años después estaba en Brasil, liderando Loyalty y Retención para uno de los mercados más exigentes del mundo. Ahí aprendí lo que ninguna universidad enseña: que los clientes no se quedan por el producto. Se quedan por cómo los hacés sentir.
Eso cambió todo.
Lo que construí
En los 25 años que siguieron, transformé organizaciones de verdad.
Empresas donde había un fax y teléfonos de disco, que terminaron con contact centers de más de 100 posiciones y CRM implementado.
Equipos de cobradores a domicilio que se convirtieron en operaciones digitales con mejores indicadores.
Áreas de posventa desordenadas que se convirtieron en procesos medibles, predecibles y escalables.
Culturas organizacionales que pusieron al cliente en el centro de verdad, no en el discurso.
Tableros de control donde antes había intuición. Decisiones con números donde antes había suposiciones.
Viví en diferentes ciudades por trabajo. Aprendí que los problemas organizacionales son universales. Y que las soluciones siempre tienen que respetar la cultura de cada lugar.
Cómo lidero
En los últimos 15 años trabajé profundamente en mi estilo de liderazgo.
Aprendí que los resultados no se logran a pesar de las personas. Se logran a través de ellas.
Soy directa. Tomo decisiones. Hago que las cosas sucedan.
Y al mismo tiempo, tengo una capacidad natural para detectar el potencial en las personas antes de que ellas mismas lo vean.
Eso es lo que más disfruto: sacar la mejor versión profesional de alguien.
No como concepto. Como resultado concreto y medible.
Por qué estoy acá
No llegué a esto por un plan de carrera.
Llegué porque acumulé 25 años de experiencia real, en empresas reales, con problemas reales.
Y en algún momento entendí que estaba lista para poner todo eso al servicio de otras organizaciones y otros líderes.
Me mueve genuinamente ver el momento en que una organización deja de sobrevivir su propio crecimiento y empieza a aprovecharlo.
Y ver el momento en que un líder deja de reaccionar y empieza a conducir.
Esos momentos no tienen precio.
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